viernes, 25 de septiembre de 2015

Separatismo en el siglo de la unidad

El domingo Cataluña celebra sus terceras elecciones autonómicas en 5 años. Sí, elecciones autonómicas: ni proceso soberanista, ni plebiscito independentista. Son unas elecciones como las que realizan las otras 16 Comunidades Autónomas de las que se compone España.
Sin embargo, estas elecciones autonómicas no son unas elecciones autonómicas al uso. Una plataforma de partidos de carácter rupturista ha intentado que estas elecciones se conviertan en las elecciones de la confrontación y la discordia. Una plataforma en la que, además, se ha escondido el actual Presidente de la Generalitat buscando con esa maniobra no tener que dar cuentas de su nefasta gestión y de algún que otro '3 per cent' de comisión.
Esta idea de romper con todo, de irse con la música a otra parte, coincide con un momento de proyectos en común y de espíritu de unidad. En un mundo globalizado que tiende a estrechar lazos, no tiene cabida un movimiento de secesión.
Nos encontramos en el siglo de la unidad. Después de muchas guerras y conflictos que dividieron al mundo y enfrentaron a sus naciones, se ha alcanzado un punto de consenso y de construir un futuro mejor de manera conjunta.
La Unión Europea ha ido creciendo y con sus políticas de cooperación al desarrollo ha conseguido el progreso de muchos Estados Miembros que sin esa ayuda no habrían podido subirse al tren de las oportunidades que otorga el pertenecer a esta comunidad. Una idea de unidad que, además, la Unión Europea exporta, como estamos comprobando con el problema de los refugiados a los que, haciendo un frente común, se les está buscando una solución.
Momento de unidad que también se vive al otro lado del charco. ¿Quién nos iba a decir que Estados Unidos y Cuba dejarían sus enfrentamientos a un lado para sentarse y negociar una solución a sus desentendimientos?
Como decía Luther King "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos". Parece ser que ahora empezamos a entendernos entre todos.
Por ello, volviendo a la idea principal, que en pleno siglo de la unidad nos planteemos un proceso de separatismo, no tiene sentido.
No tiene sentido porque esa idea no busca un futuro mejor. Se habla de libertad de elección, de dejar de estar sometidos al yugo del Estado (no decían lo mismo cuando el Estado pagó sus deudas). Esta idea sólo busca engrandecer la vanidad de un supuesto líder que no tiene siquiera el valor de encabezar la lista por la que se presenta. Un supuesto líder que piensa que va a 'Mas' y lo que está haciendo es guiar a Cataluña a la ruina.
¿Qué pasaría con una Cataluña fuera de Europa? ¿Qué pasaría con una economía catalana aislada al tener que utilizar una moneda propia y dejar de usar el Euro? ¿Qué pasaría con la sostenibilidad de las pensiones, de la Sanidad, de la Educación...?
A esas preguntas mejor no buscarle respuesta porque el panorama sería desolador. La mejor manera de no tener que plantearnos esto es que este domingo se mande a la calle a aquellos que llevan muchos años gobernando desde los titulares y dejando de lado los problemas de la sociedad.

“Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos”.
J. Donoso Cortés

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