Las pasadas Elecciones Autonómicas y Municipales han dejado un mapa político complejo, que obliga a dialogar a aquellos que nunca lo habían tenido que hacer debido a sus amplias mayorías absolutas. Parece que con estos resultados, la sociedad ha querido decir que no quiere que los políticos sigamos jugando al "y tú más", para remangarnos y empezar a entablar acuerdos y buscar puntos de unión con los distintos partidos.
Nos encontramos en una situación distinta a la que veníamos viviendo durante estos casi 40 años de democracia en España. Antes, un bipartidismo amplio entre PP y PSOE se repartía las mayorías absolutas y se alternaban en el poder. Ahora, toda una gama de partidos ha entrado en las instituciones dejando a los apodados como "partidos tradicionales" lejos de sus mayorías absolutas. Sin embargo, también es cierto, que los españoles han vuelto a confiar en el Partido Popular y en el Partido Socialista como las dos opciones claras de gobierno, siendo estos dos partidos las fuerzas más votadas con una amplia diferencia.
Por tanto, podríamos afirmar que la ciudadanía quiere que sigan existiendo dos grandes fuerzas en España pero con este nuevo escenario político ha pegado un tirón de orejas a PP y PSOE para que entiendan que hay que estar más cerca de la gente, que detrás de las cifras hay personas y, sobre todo, que la corrupción no puede consentirse ni un minuto más.
Y, ante esto último llega el auge de dos partidos que ahora han pasado a la primera línea política, saltando así la barrera de las redes sociales y la televisión. Siempre dije que no era lo mismo hablar de política en un tuit, o en una tertulia televisiva, que sentarse en un escaño y defender y votar una propuesta.
Podemos y Ciudadanos. Pablo y Albert.
Parece que con estos dos partidos hemos encontrado el fin de la casta o la regeneración política, dependiendo de quién sea el que intervenga. A estos dos partidos un sector de la sociedad les ha encargado que sean artífices de ese cambio de política pero ¿estarán a la altura?
A día de hoy hemos visto como Podemos se ha convertido en la muleta del PSOE y viceversa. Estos dos partidos han firmado múltiples pactos para conseguir Alcaldías y Gobiernos Autonómicos. Para Pablo Iglesias parece que aquello de "la casta" es un concepto cambiante. Hace unos meses incluía a Pedro Sánchez en ese selecto grupo y criticaba las reuniones en reservados, y esta semana le ha excluido de la casta y se ha ido a cenar con él a algún sitio íntimo. Por cierto, un Pedro Sánchez que se reúne con los aliados de Venezuela mientras que Felipe González visitaba y mostraba su apoyo a los oprimidos por dicho régimen.
Por tanto, Pablo y los del sí se puede, han demostrado que de renovación nada. Que el PSOE es su aliado de batalla y que van a ocupar el sitio que antes ocupaba Izquierda Unida, el de las pinzas para desbancar al Partido Popular de los gobiernos.
Por otro lado la regeneración ciudadana que proponían los de Albert ha ido cayendo por su propio peso en función de los acuerdos. Mientras que Ciudadanos ha exigido la cabeza de consejeros o la Vicepresidencia de la Asamblea, entre otras cosas, en la Comunidad de Madrid. En Andalucía ha demostrado que su papel con el PSOE no va a ser igual de exigente: ni dimisiones, ni reivindicaciones, ni exigencias. Y así les va, bueno, así nos va, porque los que sufriremos el gobierno de la Sra. Díaz seremos todos nosotros.
Albert decía hace 3 años que "Izquierda Unida gobierna con el partido responsable de 700 millones de euros robados de los ERE's andaluces". Ahora esa afirmación ha cambiado. Ya no son 700 millones, sino que lo defraudado es bastante más (cursos de formación, Aznalcóllar...). Y también ha variado el sujeto, ya no es Izquierda Unida quién posibilita el gobierno más corrupto de la historia de España, es Ciudadanos el que ha premiado a Susana Díaz por la corrupción, por los datos de paro, por el desgobierno y por haber adelantado unas elecciones a su antojo.
Es decir, en España hemos recibido un mensaje de la sociedad pero creo que la mayoría de los partidos no lo ha sabido leer. Hemos visto que frente a la estabilidad, que puede presentar un gobierno del Partido Popular, hay un amplio abanico encabezado por PSOE o Podemos (ya no se sabe donde empiezan unos y acaban los otros) con el apoyo del resto de fuerzas como Ciudadanos o Izquierda Unida.
Ahora nos quedan unos meses hasta las elecciones generales. Esperemos que el trabajo realizado estos cuatro años haya servido para algo y no volvamos a la casilla de salida en la que nos dejó Zapatero.
Es un momento de unidad, de buscar puntos de encuentro y no de mercadear con sillones y cargos de confianza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario