Amanecía el lunes como un lunes más. Hoy arrancaba una nueva semana que, aparentemente, iba a ser como las demás.
Sin embargo, este lunes se ha visto marcado por la economía. Y diréis "desde hace unos años todos los días están marcados por la economía". Así es, pero hoy no es un día cualquiera ni hoy hablamos de la economía como lo hacemos todos los días.
Hoy un país, un sólo país, hace que se tambaleen los sistemas económicos de todo el mundo.
Como anunciaba ayer el gobierno griego, Grecia se despertaba hoy sumida en un 'corralito'. Para que nos entendamos: a los griegos no se les deja sacar su dinero de los bancos. Ante la inestabilidad todos piensan que es mejor tener el dinero en la mano y ello conlleva una insuficiencia de efectivo en las entidades, por lo que hay que restringir las operaciones para evitar una falta de liquidez insalvable.
Y, ¿por qué? Porque un gobierno irresponsable, y que piensa que el día a día se puede comparar con una partida de Monopoly, en el que si no pagas pasas dos turnos sin tirar los dados y todo queda solucionado, ha decidido hacer la guerra por su cuenta, olvidando que pertenecen a una unión monetaria y a una economía globalizada.
Alexis Tsipras ha preferido usar el populismo como arma ante una crisis económica de gran magnitud, algo que es como intentar frenar una hemorragia con tiritas. Habría que recordarle al homólogo de Pablo Iglesias, el cual tiene las mismas intenciones en el ámbito económico, la frase de James Carville: "es la economía, estúpido". Una crisis no se combate con titulares de prensa o consignas políticas. Una crisis se combate con medidas, aunque muchas veces puedan ser impopulares (como ha hecho el gobierno de España), porque si no se frena la hemorragia a tiempo nos morimos. ¿Qué preferimos, al doctor que te cuenta chistes y te manda a casa sin recetar nada, por muy amable que sea, o al doctor que te receta un tratamiento, por muy duro que parezca, pero que te salvará de la enfermedad?.
Pues el gobierno de Syriza (el Podemos del lugar) ha decidido que, como Juan Palomo, ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Sin embargo esto no es un problema de Grecia exclusivamente.
Este lunes, decía, no es un lunes cualquiera. Las primas de riesgo se han disparado, el euro se devalúa y las bolsas caen. Tsipras, con su populismo, ha golpeado duramente al resto del mundo. ¿Podrían los Estados reclamarle daños y perjuicios?
Europa lleva muchos años sosteniendo a algunos países que se habrían hundido sin su ayuda, pero es normal que a cambio pidan medidas para que esa ayuda sirva para algo y dé frutos. España ha hecho sus deberes y por ello a día de hoy lideramos el crecimiento en Europa. Grecia los estaba haciendo hasta la llegada de Syriza, y en unos meses no solo han tirado por la borda el esfuerzo sino que ponen en jaque el futuro de todos los griegos.
Por ello, y viendo el ejemplo que nos llega, no caigamos en mensajes populistas de aquellos que nunca han gestionado un solo euro y que no sabrían que hacer con la economía de un país. A aquellos que buscan combatir las crisis con eslóganes rimbombantes recordémosles la frase de Carville: "es la economía, estúpido".
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